miércoles, 26 de junio de 2019

Salmorejo



El salmorejo es una joya de la cocina española (andaluza, manchega, extremeña) que, como es lógico, en cada casa, en cada pueblo, en cada provincia, lo hacen de una manera, aunque suele ser muy parecido y siempre está bueno.
En esencia es tomate, pan, ajo, aceite de oliva y sal. Las proporciones pueden variar, pero viene a ser algo así:
Media barra de pan, kilo y medio de tomates, cinco o seis dientes de ajo y 200 c.c. de aceite. Sal a voluntad.
Lo mejor para hacerlo es una túrmix (o una termomix), pero con una minipimer se puede hacer también. Se convierte todo en un puré espeso, y listo. Se sirve frío, claro está, de nevera, y por encima se adorna con huevo duro y jamón, todo picado, y un chorrín de aceite de oliva.
Durante estos meses de mayo y junio he tomado varios en lugares diversos de la geografía española, y en todas partes lo sirven en plato sopero (como el de la foto). Tiene una ventaja sobre el gazpacho, y es que, por lo que sea, no lo hay de tetrabrick, porque también he tomado algún gazpacho, y en varios lugares me lo han dado de conserva (!).
Una alternativa a esto del salmorejo es poner menos pan (la mitad de lo dicho o menos) y añadir una manzana verde sin pelar (con la piel), aunque partiéndola en cuatro y quitándole el centro.

Más cosas de cocina hay AQUÍ y AQUÍ, y acción y aventura de Camargo Rain, que tampoco es una tontería, AQUÍ.
Y fotos de última hornada sobre la geografía española, AQUÍ.

viernes, 7 de junio de 2019

Crucita y yo, la novela de las tres sinopsis

https://www.amazon.es/dp/B01N6JWHWO


Crucita y yo es una de mis novelas. No diré que la preferida, porque preferidas lo son todas (en esto sucede como con los hijos), pero me parece que tiene un pase. Sin embargo, por eso de que los árboles no dejan ver el bosque, no ha llegado a los lectores de la forma que había planeado: hay demasiadas novelas en este planeta, y resulta difícil que una sobresalga.
Bueno, pues por añadir algo diré que de ella se pueden hacer múltiples sinopsis. Por ejemplo, estas tres:


Crucita y yo
Esta es la vida de dos hermanas. La mayor se llama Nastasia, que con su madre emigró a la capital del reino cuando era pequeña. Veinte años después su madre volvió a quedar embarazada y tuvo otra hija, Crucita.
Las mujeres de este libro son fantásticas: Nastasia, Crucita, la abuela de las niñas, la madre, la tía Conchita –personaje de carácter…
Entre los hombres, en cambio, hay de todo. Del padre, mejor será no decir nada. El Rockero —el Rockero solitario—, el novio de Nastasia, es de lo que no hay, y los novios de Crucita son dos: Atahualpa, el bueno, y Rafa, del que igualmente callaremos.
Parece sencillo, pero no lo es tanto. Durante casi 700 páginas sucede de todo…, aunque no me tomaré el trabajo de destriparla: el que quiera enterarse, que la lea.


Lo anterior es un resumen sucinto, al alcance de todos los públicos, de lo que en las páginas del libro se cuenta. Sin embargo, esta labor (una síntesis de la narración) se puede abordar de mil maneras, y para que se vea que lo que digo es cierto y todo es cuestión de echarle más o menos fantasía al asunto, he aquí otra:


Crucita y yo
Crucita, niña rizosa, poetisa, trigueña, ojizarca..., y lo que es más, chavala espectacular, parlanchina a más no poder y señalada por el dedo del Cosmos, que no es cosa que se vea todos los días. Ser privilegiado, en suma, cuyas andanzas son largas y enrevesadas, sí, muy aparatosas y teatrales, y movidas...
Crucita, a quien también se conoció como Maricruz (pero eso no se dice porque es nombre de gallina), o como rubia, bella durmiente, niña pequeña, especie de maciza y otros muchos adjetivos del mismo tenor, nació de unos seres que se querían; vivió a cuerpo de rey toda su vida; se reprodujo, aunque no sin dificultades, y enfiló el camino hacia adelante con la satisfacción del deber cumplido.
¿Aún me escuchan...? Pues les voy a decir más. Palabras acabadas en culo hay muchísimas, casi todas de cuatro sílabas, y las principales son: báculo, cenáculo, pináculo y tabernáculo; vernáculo, espiráculo y oráculo; o bien, espectáculo, habitáculo, tentáculo y obstáculo...


Pero no queda aquí la cosa, sino que…

Crucita y yo es una novela, pero Crucita, su insigne protagonista, es una niña de las que no se ven –imagino que eso ha quedado claro–, aunque además es…

C arismática
R ecomendable
U fana
C aradura
I  lustrada
T eatrera
A tractiva

Y uxtapuesta

Y
O ptimista


Otros libros de Camargo Rain en Amazon pueden verse aquí:

viernes, 10 de mayo de 2019

La Regenta

La Regenta ante su catedral (la de Oviedo).


Traigo este post, esta alusión a una de las más grandes obras de la literatura española de todos los tiempos, por un solo motivo: que he comprobado que hoy prácticamente nadie la conoce, lo que puede ser un indicio de cómo andamos.
La Regenta es la mejor novela española del siglo XIX, y esto no lo digo yo: lo dijo el maestro de las letras de ese siglo, es decir, Pérez Galdós, y por algo lo diría.
Es un libro largo (unas mil páginas, grosso modo), que escribió un asturiano exiliado en Madrid, Leopoldo Alas, Clarín, que se ganaba la vida en la capital del reino como crítico literario de varios periódicos. Dado que murió joven –alrededor de los 50 años–, su obra no es muy extensa, pero junto a un par de novelas más y dos docenas de cuentos (en los que se advierte la maestría de quien sabe escribir, que no es habitual), figura este monumento que ha pasado a la historia por sus méritos.
La Regenta es la novela perfecta, la que nos hubiera gustado escribir a cualquiera. Perteneciente a lo más crudo del realismo, le da sopas con honda a monstruos consagrados como Zola, Balzac, Tolstoi… Tampoco se trata de hacer comparaciones, pero quien la lea (y es muy fácil de hacer) entenderá por qué lo digo.
Verbo sencillo, situaciones comunes, retratos de la sociedad de aquellos tiempos (que tanto se parece a la nuestra), personajes que son un poema (Fermín de Pas, el corruptor, aunque ejerza de canónigo; Álvaro Mesía, el señorito; Frígilis, el testigo…), casas, calles y paseos de una ciudad empolvada (Vetusta, trasunto del Oviedo natal del autor) nos llevan hasta el final, el desenlace en que se pinta lo que a la postre puede suceder con una mujer guapa abandonada a su suerte, aunque tenga quien vele por ella y esté protegida tras los insalvables (y revestidos de hiedra) muros de una antigua quinta.
La narración comienza en un pueblo costero con el nacimiento de la niña, la infancia de este ser que no tuvo madre pero sí padre, escéptico, volteriano, peleado con la sociedad que le tocó vivir…
Como no voy a destripar nada, y el asunto da para mucho, lo dejo aquí, aunque antes haré una última consideración que me parece muy atinada para el actual mundo de desinformación y penuria intelectual: quien no haya leído este libro, y se sienta afín a la literatura, no tiene perdón.
Por cierto: hay infinidad de ediciones (Alianza de bolsillo, por ejemplo, aparte de multitud de ediciones críticas, porque ya digo que estamos hablando de una obra maestra), pero hay una para lector electrónico (en Amazon) que vale menos de dos euros. Más fácil no lo puedo poner.

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También se puede mirar AQUÍ, aunque esto es otra cosa, claro.



sábado, 6 de abril de 2019

Otra vez calles españolas

Entre las muchísimas calles de este país, ahí van unas cuantas que no se ven todos los días:
En Albarracín, Teruel

 Calle de piedra en Trujillo, Cáceres

En Mondoñedo, Lugo

 Las siempre concurridas calles de la ciudad de Salamanca

  Calle de Enmedio en Hornos de Segura, Jaén


Calle del Agua en Villafranca del Bierzo, León

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Y aparte de lo anterior traigo también unos


LUGARES DE LA ESPAÑA CONTEMPORÁNEA

para que se vea cómo es hoy este país:

 

Película sobre la España actual que se puede ver aquí: https://youtu.be/1fenD06sYyc

 

Lo mismo, pero las fotos en sí, sin película (y sin música), también se pueden ver: AQUÍ.

 

Otros paisajes españoles diversos pueden verse AQUÍ.

 

Y además ESTO, aunque es sólo para elegidos.

  

 

lunes, 1 de abril de 2019

Cuando el cachalote habla con los extraterrestres


Desde hoy, 1 de abril, hasta el 5, viernes, para celebrar la primavera, que parece que viene buena, se puede descargar GRATIS este libro: https://www.amazon.es/dp/B07P2P775Y

Se trata de la tercera parte de la grandiosa aventura de las luces azules, cuando la negra está en el fondo del mar, Eduguá se compra un catamarán sumergible y el cachalote habla con los extraterrestres de cosas que sólo entienden los ilustrados. 

Esto por lo que se refiere al libro, pero además

traigo también unos


LUGARES PARA PASAR EL RATO

 

Película sobre la España actual que se puede ver aquí: https://youtu.be/1fenD06sYyc

 

Lo mismo, pero las fotos en sí, sin película (y sin música), también se pueden ver: AQUÍ.

 

Otros paisajes españoles diversos pueden verse AQUÍ.

 

Y además ESTO, que es sólo para elegidos.

 

domingo, 17 de marzo de 2019

Fundamentos de historia de España




A muy grandes rasgos, se puede dividir en tres partes la historia del último millón de años en la península ibérica. De ellas, la primera, de la que no sabemos prácticamente nada, dura 988.000 años, es decir, casi todo este tiempo. La segunda, que iría desde el 10000 a.C al 1000 a.C., constaría de 9.000 años, larguísimo período, y por último, la tercera, de la que conocemos bastantes cosas, dura los últimos 3.000 años, desde el 1000 a.C. hasta la actualidad.

Tomando esto como criterio podríamos hablar de El principio, primera parte. Los pobladores sedentarios, es decir, el período en el que las personas, por imperativo de la agricultura y la ganadería, se asientan en el territorio (antes fueron errantes), época en que se ponen las bases de la sociedad que conocemos, y los últimos 3.000 años, cuando se desarrolla la sociedad hasta llegar al momento que vivimos.

Esta última parte se puede dividir a su vez en siete etapas, que son: La llegada de los pueblos de oriente; Las primeras invasiones (las de cartagineses y romanos); La época visigoda; La época musulmana; La España cristiana; La edad de oro y La España moderna.

La cronología, más o menos aproximada, de los últimos 3.000 años es la siguiente:

Los pueblos de Oriente; 1000 a 500 a.C. = 500 años

Cartagineses y romanos; 500 a.C. a 400 = 900

Época visigoda; 400 a 700 = 300

Época musulmana; 700 a 1000 = 300

España cristiana; 1000 a 1500 = 500

Edad de oro; 1500 a 1700 = 200

España moderna; 1700 a 2000 = 300



Por tantas y tantas edades ha pasado este trozo de tierra que conocemos como península ibérica, y quien escribe, que es aficionado a estas cosas, las ha tomado como motivos para unas cuantas novelas que se detallan muy por encima.





 


Dios conmigo sucede en la Edad Media y cuenta lo siguiente:




Un personaje ficticio –Ramón el calatravo– narra su existencia entera, que se cumplió a caballo de los siglos XII y XIII. Aprendiz de cantero, agricultor, herrero, siervo, soldado, señor de la guerra y constructor de catedrales góticas, desde el cenobio que habitó en las postrimerías de su vida rememora los lances que el albur le llevó a contemplar, entre los que descuellan la batalla de Alarcos y la de La Nava de la Losa, episodios que han pasado a la historia con letras mayúsculas.

Bereberes, traficantes, castellanos, reyes, ángeles y demonios, bailarinas y juglares, nobles y siervos, caballeros y labradores, gente de armas y de letras, dromedarios, sabuesos, simios, alanos, mulos y corceles y otros muchos animales que sería excesivo citar, componen la multitud que poblaba el mundo que le tocó vivir como uno más de los eslabones de la inagotable cadena de la humanidad, aquella que entre cerradas nieblas persigue fantasmas para concluir con las célebres palabras que dicen, ¡vanidad de vanidades...!, todo es vanidad.

 


 


Ojos azules es un compendio de episodios diversos que llevan desde la prehistoria hasta los tiempos actuales. Sus sucesivos protagonistas son descendientes unos de otros y tienen rasgos en común, como los ojos azules… En este libro aparecen los cazadores de las llanuras, los sumerios, fenicios, romanos y bárbaros de que nos habla la historia…, y todos ellos narrando su particular peripecia. Surgen las aldeas neolíticas, las ciudades antiguas, los oscuros bosques de la edad de las tinieblas (el mediœvo), los dieciochescos salones de la Venecia de Vivaldi… y los tiempos modernos. Y a guisa de ejemplo, este es el final de uno de los capítulos, que tiene como escenario la segunda cruzada:


 


Todos me miraron con interés, pues el comadreo era la ocupación más usual en el círculo en que me movía.

–Pues señores, ello es que me llaman el elefante... –e hice una marcada pausa–, lo cual se debe a que el alfil del ajedrez, personaje que siempre está al lado de los reyes, simboliza al elefante, ese animal que, incluso hoy, aún se utiliza en algunos ejércitos.

–¿No lo sabían ustedes? –inquirí triunfante de la curiosidad despertada, y tras contemplar los rostros de quienes me rodeaban, proseguí.

–Pero también a que en semejante juego –y allí entorné los ojos y bajé la voz– esta figura siempre se mueve en diagonal, es decir, torcidamente... –e hice hincapié en la palabra, porque el vocablo me satisfacía en lo más hondo y me reafirmaba en ciertos indicios que al vuelo había pescado acerca del aprecio que tan altas personas me profesaban, pues no me cabía duda de que aquellos torcidos manejos resultaban para ellos de suma utilidad.

–Pero aún hay algo más –continué ante el interés que leía en las caras–. ¿Saben ustedes cómo se me conoce también en ese eminente lugar que ocupan los poderosos?

El silencio se hizo en el grupo.

–¡Terrorista! –dije sin que un solo viso de temblor asomara a mi ambigua voz–. ¿Quieren creerlo...? Terrorista... Ese es el enigmático apelativo que las personas encumbradas añaden incomprensiblemente a mi afecta persona. Y ahora, díganme ustedes, señores míos que me escuchan: ¿sabe alguno de los que me rodean lo que significa semejante vocablo?






A Isidora no la he vuelto a ver, pues ya no me resulta necesario su concurso dado que mi situación está firmemente asentada. A lo que le dejé, que lo bautice como Jesús, pues con la voz de su nombre fue concebido. Ahora estoy ocupado con negocios más altos, y pocas cuestiones me pueden distraer de ellos. Mi señora ha faltado una vez más al respeto a su marido, el rey tonto, y allí soy necesario, ineludible. ¿Qué será lo que los reyes y sus consejeros encuentran en mi encogida persona? A veces se me figura desempeñar el desairado papel del santo Bernardo, que quedó atrás debido a su mala salud, pero mis pretensiones no son tan altas. Me maravilla pensarlo, y sólo se me ocurre una explicación: el rey es de madera, una con esmero labrada pieza del complicado juego que se dilucida en el entramado universal. No así la reina, esa avispada jovencita aquitana que, como su homónima, recorre las líneas sin que nadie pueda ponerle coto y presume de las gracias de que Dios la dotó ante cualquier galán que le salga al paso.

¡Ave María, gratia plena, Dóminus técum...!

Acta est fabula, o dicho en cristiano: la comedia ha concluido.

 


 


Y por último, he aquí El viaje del morisco, del que, entre otras cosas, se dice lo siguiente:


 


Juan Rui de Velasco, antes llamado Abenasar, es un personaje del 1600 gaditano. Traficante, contrabandista, músico, fabricante de salmueras, coleccionista de arte..., sus actividades se extienden por las orillas de ambas Indias, las orientales y las occidentales. Con el apoyo de influyentes personajes entra en el negocio de los transportes terrestres, que entonces comenzaban de la mano de una familia judía favorecida por el rey, los Taxis, y de esta forma, para reconocer el terreno, se embarca en un viaje que le lleva a recorrer la península ibérica de sur a norte.

Juan Rui de Velasco tomó largas notas durante su transcurso, y de esta forma dejó escrito:



–Gótica Tierra de Campos, enorme y casi desértica extensión de la que anteriores y muy vagas noticias tenía, ahora te conozco, cuando nos acoges entre tus serpenteantes choperas y riachuelos, tus innumerables y escondidas aldeas y tus mil y mil colinas..., que complacido nos has y nuestras gratitudes nunca serán suficientes...

... y tras este preámbulo narraré el principal episodio, espiritual y recóndito suceso, que aconteció durante los días que digo.

En la amurallada población de Astudillo, mediado el mes de julio del año del Señor de MDCI.

Es de noche, y en las profundidades de una posada polvorienta, a la luz de un candil de aceite perfumado enarbolo la pluma y anoto lo que sigue:

En esta tierra de mieses y nubes blancas, en la que un claro tiempo nos acompaña, he descubierto el secreto mejor guardado.

 


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Aparte de lo anterior traigo también unos


LUGARES DE LA ESPAÑA CONTEMPORÁNEA


para que se vea cómo es hoy este país:


 


Película sobre la España actual que se puede ver aquí: https://youtu.be/1fenD06sYyc


 


Lo mismo, pero las fotos en sí, sin película (y sin música), también se pueden ver: AQUÍ.


 


Otros paisajes españoles diversos pueden verse AQUÍ.


 


Y además ESTO, que es sólo para elegidos.