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viernes, 6 de octubre de 2017

Libros gratis de Camargo Rain (servidor)

    Hace ya tiempo que organicé una página para que, el que quisiera, descargara libros, o trozos de ellos; de los que yo escribo, quiero decir. El caso es que la usé durante unos años pero luego cayó en el olvido, y yo creo que es buena ocasión para darle un poco de aire, así que esto (esta entrada) es propaganda. La página es esta:


y tiene esta cabecera:


    En ella, como ya he dicho, se pueden descargar alguno de mis libros y trozos de otros; gratis, naturalmente. Se trata de novelas de aventuras variadas (algunas históricas, de siglos pasados, y otras contemporáneas), y lo que ahí se regala (en formatos epub, mobi y PDF) va variando con el tiempo. O sea, que pongo libros, luego los quito y pongo otros..., etc; bueno, vosotros ya me entendéis.

    También tengo una página en Amazon en donde hay más; lo que sucede es que estos son de pago; muy baratos, eso sí (¿700 páginas por 2,99 € es caro?), pero de pago. La página, por si alguien quiere mirar, es esta.


    ... y en ella hay varios que tienen cierto éxito (esto del éxito en Amazon es bastante difícil de calibrar, pero vamos, yo estoy contento). Algunos son estos:


Hala, a ver quién se enrolla, que más fácil no lo puedo poner.

domingo, 20 de agosto de 2017

Crucita y yo: movida narración contemporánea


A los que os guste leer, sin duda que os divertirá la narración de las peripecias de estas dos hermanas, Nastasia y Crucita. Es un libro gordo y enjundioso plagado de aventuras modernas, es decir, de las que suceden ahora, y en el que todo cuadra como en la más inmediata realidad. Para que veáis que no miento, os pongo la sinopsis:

    Crucita, niña rizosa, poetisa, trigueña, ojizarca...; esto es lo que se dice de Crucita, pero además se dice: chavala espectacular, parlanchina a más no poder y señalada por el dedo del Cosmos, que no es cosa que se vea todos los días. Ser privilegiado, en suma, cuyas andanzas son largas y enrevesadas, sí, muy aparatosas y teatrales, y movidas...
    Crucita, a quien también se conoció como Maricruz (que es nombre de gallina), o como rubia, bella durmiente, niña pequeña, especie de maciza y otros muchos adjetivos del mismo tenor, nació de unos seres que se querían; vivió a cuerpo de rey toda su vida; se reprodujo, aunque no sin dificultades, y enfiló el camino hacia adelante con la satisfacción del deber cumplido...
    ¿Aún me escuchan...? Pues les voy a decir más. Palabras acabadas en culo hay muchísimas, casi todas de cuatro sílabas, y las principales son: báculo, cenáculo, pináculo y tabernáculo; vernáculo, espiráculo y oráculo; o bien, espectáculo, habitáculo, tentáculo y obstáculo...




Este libro se puede ver aquí:





Y AQUÍ se pueden ver más cosas.



jueves, 10 de agosto de 2017

Clasificación de las novelas: clases de narraciones


La lectora, foto de Camargo Rain (hecha con el teléfono en 2006).

 
Recursos e ideas para escritores

Hay muchas clases de narraciones, según lo que se quiera considerar. Por ejemplo, si se considera la estructura gramatical, entonces se puede escribir en primera persona, materia de las biografías o autobiografías, ya sean de personajes reales o ficticios, o en tercera, en cuyo caso hay un narrador que cuenta los hechos vistos desde fuera, como por ejemplo,

Luego, sin transición, volvió al lugar eternamente helado, pero entonces no iba en el tren. Era una simple espectadora de lo que allí sucedía. Era el narrador, que decía Cornelius, el personaje que relata los hechos en tercera persona sin intervenir en ellos. Ella lo veía desde lo alto, desde las nubes, como si fuera un ser superior, y su terror iba en aumento.

–¿Qué hago? La niña va a congelarse...



También se puede escribir en segunda persona, figura literaria a veces empleada (ejemplo: Cela en San Camilo 1936). Es como si el narrador se estuviera contemplando en un espejo, y entonces diría,

Tú sabes de sobra la que decía, yo soy aquel negrito del África tropical que cultivando cantaba la canción del cola cao, porque tú eres más que un negrito, eres un negro con toda la barba, y eso que la barba no es propia de negros, algunos la gastan, sí, pero pocos, y la suelen llevar cana, tú ni siquiera tienes barba, ni tampoco bigote, en eso no te pareces a Henry Fonda, bueno, ni en eso ni en otras muchas cosas, no tienes una Clementina ni mucho menos una Linda Darnell que dé la vida por ti y te llame amor justo antes de morir, qué cosas se le ocurrían a tío John, y no digamos nada de tío Alfred o de nuestro paisano Buñuel, que ha sido el Goya del siglo XX, aragonés como el anterior.

Miras por la ventana y no estás en Venecia, con sorpresa descubres que no estás en Venecia, sigues en el pueblo, pero ya lo dijo el romano, escribir es soñar, y me gustaría conseguirlo más hondamente, vale la pena porque sale baratísimo, te ahorras todos los viajes.


(Tomado de Charlie en Wonderland).



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Si lo que se considera es el tiempo en que suceden los hechos narrados, se podría decir que hay tres clases de novelas: las históricas, las contemporáneas y las futuristas.

Narraciones históricas son las que describen mundos ya pasados (la Edad Media, la época de los romanos o los sumerios, o los neandertales en la cueva..., etc.), y se refieren a hechos y formas de vida anteriores o muy anteriores.

Narraciones contemporáneas, cuando se narran hechos que suceden en la actualidad,

y narraciones futuristas, en la que se pretende contar los hechos de acuerdo con lo que el autor cree que va a suceder en los próximos años. Esto último es un vano intento, pues de sobra es sabido que todas esas prospecciones de futuro se revelan erradas (y encima provocan la risa) en cuanto pasan unos lustros o unos decenios.



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En cuanto a géneros, los clásicos son la épica y la lírica, los dramas y las comedias, sin olvidar las tragicomedias, que serían algo a modo de dramas con (en general) finales en broma.

Los géneros que priman hoy en día, y sobre los que casi todo el mundo escribe, aparte los históricos (que ya se han citado), serían:



Costumbrismo, en donde podrían encuadrarse las denominadas picarescas (propias del s. XVII). Autores importantes, casi todos del s. XIX: Zola, Tolstoi, Galdós..., aunque en este apartado podrían aparecer personajes tan dispares (y tan magníficos) como Joyce o Faulkner (los dos del s. XX).

De él deriva el realismo, y más modernamente el realismo mágico de grandísimos autores como Cortázar, Onetti o Borges (los tres sudamericanos).



Novelas fantásticas, en las que habría que hacer varias subdivisiones, como los cuentos infantiles (Caperucita Roja, La bella durmiente del bosque),

las de fantasía pura, repletas de seres extraños que no suelen tener ni pies ni cabeza (literalmente),

y las de ciencia ficción (o ficción científica, mejor dicho), en las que junto a autores que saben de lo que hablan (como Arthur C. Clarke o Asimov, por poner un par de ejemplos), hay multitud de obras deleznables en las que tienen lugar hechos absolutamente absurdos, como que la protagonista (guapa chica, eso sí que no suele fallar nunca) con el pensamiento o las emanaciones de sus ojos abre puertas de piedra cerradas a cal y canto durante siglos... (¡Jolín, vaya cachondeo! Es que así cualquiera escribe novelas.)



Las policíacas y las de misterio y suspense, y también las de espías y las del género negro, son actualmente importantes en el panorama literario, y se podría hablar de Agatha Christie (narraciones policíacas y de intriga), de Graham Greene (Nuestro hombre en La Habana, El americano impasible, El factor humano, etc., magníficas novelas en las que el autor da muestras de su conocimiento de los bajos fondos de las naciones), y best-sellers al tipo de Chacal. ¿Y qué decir de Patricia Highsmith, autora de A pleno sol o Extraños en un tren, nada menos? (Como esta es una relación cortísima, se me quedarán en el tintero muchos nombres de mérito, pero qué le vamos a hacer.)



Por otro lado aparecerían las novelas de amoríos, románticas o rosas, que de estas y otras maneras se las conoce y siempre han tenido gran aceptación (en la actualidad también; piénsese que el autor –la autora en este caso– que más libros ha vendido en lengua española ha sido Corín Tellado).


Y ¡cómo no! –y por eso lo dejo para el final–, la novela de aventuras, género imperecedero y que nos ha dado multitud de autores (Julio Verne, Salgari, Oliver Curwood, Melville, Zane Grey, Feminore Cooper y un larguísimo etcétera) que hicieron y hacen las delicias de niños, jóvenes y mayores, cuyas obras, si están bien traducidas (gramaticalmente, me refiero, porque hay de todo, como es lógico) y tienen gracia, no pasarán nunca de moda. ¿Un ejemplo clásico?: Las minas del rey Salomón, de Rider Haggard.



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Otro día pondré más ejemplos, y mientras eso llega, siempre se puede echar una ojeada a esto: NOVELAS DE AVENTURAS.